Su cumple fue el miércoles. Nos vimos un ratito. Lo mejor del día. Picamos algo y le di su más que merecido regalo. Estaba nerviosa. Quería regalarle eso. Le dije: Sólo disfrútalo, no quiero que me digas nada respecto a lo que me haya podido gastar. Quería regalártelo y punto.

Le encantó. Me sentí feliz. Él estaba feliz. Estábamos juntitos.

Nos retiramos prontito. Era día de labor. Ya lo celebraríamos el viernes con la cenita especial.

Y así fue. Ayer lo celebramos. Me encantó el sitio. Intuía que podía ser ese sitio. Fue genial…

La cena:

1º Ensalada de bogavante y centollo

2º Besugo a la brasa

3º Brownie borracho con helado de mousse de chocolate, helado de maracuyá, endrinas, fruta exótica (no recuerdo el nombre), y fundido de chocolate

Todo regado con un albariño fresquito riquísimo.

Lo mejor: la compañía. Él y yo juntos. Disfrutando el uno del otro. En  la mesita más romántica del restaurante, en unas esquinita, sin que nos molestasen ni humos ni nada.

Amore, te quiero. Por tus veintitodos y los que sigan.